INTRODUCCIÓN «EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO»
El sueño de una noche de verano es una de las óperas más singulares de Benjamin Britten y una de las adaptaciones operísticas más originales de la obra de William Shakespeare. Estrenada en 1960, esta ópera no busca ilustrar literalmente la comedia original, sino recrear su universo poético y onírico a través del sonido, el timbre y la atmósfera musical.
Britten construye una obra donde conviven tres mundos —el mágico, el humano y el cómico— claramente diferenciados por el lenguaje musical. La orquesta, de dimensiones contenidas, se convierte en un elemento narrativo esencial, capaz de sugerir misterio, deseo, confusión o ironía sin necesidad de subrayados dramáticos evidentes.
Más que una ópera de grandes arias, El sueño de una noche de verano es una experiencia sonora continua, en la que la música guía al espectador a través de un espacio de sueños, transformaciones y equívocos. Comprender su lógica musical y simbólica permite disfrutar plenamente de una obra donde la magia no solo se ve en escena, sino que se escucha.
ARGUMENTO «EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO»
La acción de El sueño de una noche de verano se desarrolla durante una noche mágica en un bosque cercano a Atenas, donde se entrecruzan tres mundos: el de los nobles, el de las hadas y el de los artesanos.
En Atenas, Hermia ama a Lysander, pero su padre quiere obligarla a casarse con Demetrius, quien a su vez es amado por Helena. Para huir de esta situación, Hermia y Lysander se internan en el bosque, seguidos por Demetrius y Helena. Allí, sin saberlo, entran en el territorio de Oberon y Tytania, reyes de las hadas, envueltos en su propio conflicto.
Oberon ordena a Puck, su espíritu servidor, que use una flor mágica para alterar los afectos de los humanos, lo que provoca una cadena de confusiones amorosas y equívocos. Paralelamente, un grupo de artesanos ensaya una obra teatral, y uno de ellos, Bottom, es transformado mágicamente en un asno, despertando el amor encantado de Tytania.
Con la llegada del amanecer, los hechizos se deshacen, el orden se restablece y todos regresan a Atenas, donde la realidad y el sueño se funden en una celebración final.
Acto I: Atenas y la entrada en el bosque
La ópera se abre en Atenas, donde se plantea el conflicto amoroso inicial. Hermia ama a Lysander, pero su padre exige que se case con Demetrius, bajo la amenaza de castigo si desobedece. Helena, enamorada de Demetrius, sufre al ver que no es correspondida. Este mundo “real” se presenta musicalmente con un lenguaje más reconocible y estable, que contrasta con lo que vendrá después.
Para escapar de la ley ateniense, Hermia y Lysander huyen al bosque, seguidos por Demetrius y Helena. Al mismo tiempo, en ese mismo espacio natural, un grupo de artesanos ensaya una obra teatral, aportando un tono cómico y terrenal. El bosque se perfila así como un lugar de transición, donde las normas humanas comienzan a diluirse y donde pronto intervendrá la magia.
Acto II: El reino de las hadas y la confusión
En el bosque reina Oberon, enfrentado a Tytania por la custodia de un joven paje. Para vengarse, Oberon ordena a Puck que use una flor mágica capaz de hacer que quien la inhale se enamore de la primera criatura que vea al despertar. Por un error de Puck, los hechizos afectan a las parejas humanas equivocadas, generando una espiral de confusión y rechazo.
Paralelamente, los artesanos continúan su ensayo, y Bottom es transformado en un asno. Tytania, bajo el efecto del hechizo, se enamora de él, en una escena que mezcla sensualidad, ironía y extrañeza. Este acto representa el corazón onírico de la ópera, donde identidad, deseo y realidad se vuelven inestables.
Acto III: Amanecer y restitución del orden
Con la llegada del amanecer, Oberon decide poner fin al caos. Los encantamientos se deshacen: las parejas humanas recuperan sus afectos correctos, Tytania despierta de su sueño encantado y Bottom vuelve a su forma original. El bosque pierde su carácter mágico y los personajes regresan a Atenas, donde se celebran las bodas.
La ópera concluye con la representación cómica de la obra de los artesanos y la intervención final de Puck, que invita al público a interpretar todo lo vivido como un sueño. Britten subraya así la idea de que la frontera entre lo real y lo imaginado es frágil, y que la música ha sido el verdadero vehículo de esa transformación.
GUÍA DE ESCUCHA Y COMPRENSIÓN
Acto I: El mundo humano y la entrada en el sueño
El Acto I presenta el mundo humano, tanto en Atenas como en el bosque en sus primeros compases. Britten utiliza una escritura musical relativamente estable, con líneas vocales claras y una orquesta que acompaña de forma funcional, reflejando un entorno aún regido por normas sociales y racionales.
Los personajes humanos se identifican por una música más directa y expresiva. Hermia y Lysander comparten líneas melódicas líricas que sugieren sinceridad y afecto, mientras que la música de Demetrius es más rígida, a menudo marcada por tensiones rítmicas. Helena, por su parte, se caracteriza por frases más largas y suplicantes, que subrayan su fragilidad emocional.
La llegada al bosque introduce progresivamente un cambio de atmósfera. Aparecen texturas orquestales más sutiles, especialmente en cuerdas agudas y maderas, que anticipan el mundo mágico. No hay aún hechizos, pero la música comienza a perder estabilidad tonal, sugiriendo que los personajes están entrando en un espacio donde la lógica humana dejará de funcionar.
Escenas y momentos de escucha
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Helena expone su amor no correspondido hacia Demetrius (“I am your spaniel”). La línea vocal insistente y casi obsesiva refleja su dependencia emocional.
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Dúo de Hermia y Lysander (“Come, my love”). Escritura lírica sencilla que transmite intimidad y decisión frente a la autoridad.
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Intervención de los artesanos. Música más rítmica y directa, con un tono deliberadamente ingenuo que contrasta con los otros mundos.
- Interludio orquestal hacia el bosque (final del Acto I)
→ Cambio progresivo de textura: la música comienza a “desrealizarse”. El tránsito musical entre Atenas y el bosque, donde Britten prepara al oyente para el paso de la realidad al sueño.
Acto II: La noche mágica y la confusión amorosa
El Acto II traslada la acción al bosque encantado, donde la lógica del mundo humano se diluye y la música refleja un universo más flexible y misterioso. Britten utiliza aquí recursos orquestales y tímbricos que destacan lo fantástico: glissandi en las maderas, efectos de pizzicato en las cuerdas, y armonías más inestables, generando un ambiente etéreo y juguetón. La atmósfera sonora invita al oyente a percibir el bosque como un espacio de transformación y sorpresa.
Los personajes mágicos y su música
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Oberon: su música combina autoridad y misterio; líneas ascendentes en la cuerda y metal evocan su poder sobre el mundo mágico.
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Titania: melodías más fluidas y ondulantes, con colorido orquestal en flautas y arpas, reflejan su gracia y sensualidad etérea.
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Puck: acompaña con ritmos ágiles y saltarines, efectos de percusión ligera y patrones inesperados, simbolizando su travesura constante y la manipulación de los humanos.
Confusión amorosa y hechizos
La intervención de Puck y el uso del jugo mágico generan transformaciones dramáticas y musicales: el amor se altera, las líneas vocales se entrelazan, se superponen y se dislocan tonalmente, creando un efecto de caos lúdico. Britten juega con contrastes dinámicos y texturas contrapuntísticas para subrayar la imprevisibilidad del bosque.
Escenas y momentos de escucha
- En esta pieza se alude a los enredos amorosos; ritmo ágil, percusión ligera y cuerdas rápidas que destacan el carácter travieso de Puck.
- Escena final del Acto II (reconciliación y calma temporal). Todos los personajes mágicos. Reduce tensión y prepara transición al siguiente acto; música más fluida y armoniosa, suavizando el caos anterior.
Acto III: Los artesanos y la comicidad humana
El Acto III introduce a los artesanos (los “mécanicos”) que preparan su obra teatral para el matrimonio de Teseo y Hipólita. La música refleja comicidad, torpeza y humanidad, con ritmos irregulares y melodías ingenuas que contrastan con la magia del bosque y los personajes feéricos. Britten utiliza cambios dinámicos exagerados, intervenciones vocales simples y acompañamientos orquestales que enfatizan lo ridículo y la comicidad de los personajes.
Características musicales
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La orquesta subraya cada error, exagerando silencios y entradas de los personajes.
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La escritura vocal de los artesanos es clara, marcada y algo burlesca, con frases repetitivas y a veces fragmentadas.
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Las escenas mágicas se entrelazan de manera mínima; el bosque queda en segundo plano, destacando la humanidad cómica.
Escenas y momentos de escucha
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Ensayo de los artesanos
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Personajes: Quince, Bottom, Snout, Snug, Flute
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Música: Ritmos cortos y cómicos, melodías sencillas y repetitivas, enfatizando torpeza y coordinación deficiente.
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Final de Acto III
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Personajes: Todos los artesanos
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Música: Cierra la comicidad humana y prepara el regreso al mundo de los enamorados; la orquesta suaviza el carácter torpe y anticipa la resolución de los enredos.
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PERSONAJES Y SU CARACTERIZACIÓN MUSICAL
En El sueño de una noche de verano, Britten construye la identidad de cada personaje no solo a través del texto, sino mediante el timbre, la tesitura vocal y el tratamiento orquestal. Los tres mundos de la obra —hadas, humanos y artesanos— poseen un lenguaje sonoro diferenciado que guía al espectador incluso sin necesidad de seguir el libreto.
El mundo de las hadas: lo irreal y lo suspendido
El reino feérico se caracteriza por una sonoridad ligera y misteriosa. Las cuerdas agudas, el arpa y la celesta crean una atmósfera suspendida, casi fuera del tiempo.
Oberon, escrito para contratenor, posee un timbre poco habitual en el repertorio operístico tradicional. Esa voz aguda masculina, apoyada por una orquesta delicada, refuerza su autoridad distante y sobrenatural. Su música rara vez es expansiva: domina un tono controlado y enigmático.
Tytania, soprano de coloratura, despliega una escritura más brillante y sensual. En el episodio del encantamiento, su virtuosismo vocal contrasta irónicamente con el objeto de su amor (Bottom transformado).
Puck, papel hablado, introduce un elemento rítmico y teatral que rompe la continuidad lírica y subraya la naturaleza cambiante del sueño.
Los amantes: pasión e inestabilidad
Los cuatro jóvenes atenienses representan el plano humano y emocional. Su música es más lírica y reconocible, pero Britten introduce progresivamente tensiones armónicas cuando el hechizo altera sus sentimientos.
Helena se caracteriza por frases amplias y reiterativas que reflejan su insistencia afectiva.
Hermia posee una línea más firme y decidida.
Lysander comparte un lirismo noble, mientras que Demetrius presenta mayor rigidez rítmica, señal de su conflicto interior.
Cuando el hechizo actúa, las voces se entrecruzan en pasajes casi desorientadores, reflejando musicalmente la confusión amorosa.
Los artesanos: comicidad y humanidad
El grupo de artesanos introduce un lenguaje más directo y casi paródico. Britten utiliza ritmos marcados y una declamación más clara, cercana al habla, subrayando su carácter terrenal.
Bottom es el personaje más complejo de este grupo. Su música combina ingenuidad y cierta nobleza inesperada. En la escena final, durante la representación teatral, el tono cómico alcanza su máximo contraste con la delicadeza del mundo mágico, cerrando el círculo entre sueño y realidad.
TEMAS Y SIGNIFICADOS
Más allá de su apariencia fantástica, El sueño de una noche de verano aborda cuestiones profundas sobre el deseo, la identidad y la fragilidad de la realidad. Britten no presenta una simple comedia romántica, sino una reflexión musical sobre cómo los sentimientos pueden transformarse bajo la influencia de fuerzas invisibles, ya sean mágicas o psicológicas.
El sueño como espacio de transformación
El bosque nocturno simboliza un territorio donde las normas sociales pierden vigencia. Allí, los personajes se enfrentan a versiones alteradas de sí mismos. La música refuerza esta idea mediante sonoridades inestables y atmósferas suspendidas, sugiriendo que el sueño no es evasión, sino revelación.
Al amanecer, el orden se restablece, pero la experiencia ha dejado una huella: los personajes han atravesado una zona de incertidumbre que ha puesto a prueba sus afectos.
El deseo y la inestabilidad del amor
Uno de los ejes centrales es la volatilidad del deseo. Los hechizos de Oberon no crean sentimientos nuevos, sino que exponen su fragilidad. Britten subraya esta idea con cambios abruptos en la dirección melódica y con superposiciones vocales que generan tensión y desconcierto.
El amor aparece así como una fuerza mutable, susceptible de error y de ilusión.
Teatro dentro del teatro
La representación final de los artesanos introduce una dimensión metateatral. La obra recuerda al espectador que lo que ha presenciado puede ser interpretado como un sueño escénico. La intervención final de Puck refuerza esta ambigüedad, invitando a aceptar la ilusión como parte esencial de la experiencia artística.
Britten convierte así la ópera en una reflexión sobre el propio acto de representar y escuchar.
CONTEXTO Y ORIGEN DEL LIBRETO
El sueño de una noche de verano parte de una de las comedias más celebradas de William Shakespeare, pero en la adaptación de Benjamin Britten y Peter Pears ese material no se traslada de forma literal: se reelabora y transforma para crear una obra que, aunque conserva la trama central de enredos amorosos y magia, adquiere un nuevo lenguaje dramático y musical.
La base del libreto surge de la obra teatral de Shakespeare, escrita probablemente entre 1595 y 1596, en la cual se combinan amores contrariados, seres feéricos, bromas y una obra dentro de la obra. Este texto formó parte del repertorio central del teatro isabelino y ha inspirado incontables adaptaciones musicales, cinematográficas y de escena.
Britten y Pears seleccionaron, recortaron y reordenaron escenas del original para estructurar una ópera donde lo esencial —el misterio del bosque, las relaciones amorosas y la comicidad de los artesanos— se expresa con una coherencia dramática y sonora propia del teatro musical. El libreto modula el verso shakesperiano para hacerlo compatible con la música, cuidando la prosodia y las imágenes poéticas sin perder la raíz literaria.

WILLIAM SHAKESPEARE
(1564–1616)
Dramaturgo, poeta y actor inglés, William Shakespeare es una de las figuras centrales de la literatura universal. Autor de tragedias, comedias y dramas históricos, su obra ha influido profundamente en el teatro y la cultura occidental. A Midsummer Night’s Dream, escrita hacia 1595, combina fantasía, amor y humor en un entramado de identidades cambiantes y mundos superpuestos. Su riqueza poética y simbólica ha inspirado innumerables adaptaciones musicales, entre ellas la ópera homónima de Benjamin Britten.

BEJAMIN BRITTEN
(1913–1976)
Compositor británico del siglo XX, Benjamin Britten renovó la ópera inglesa con un lenguaje moderno, refinado y profundamente expresivo. Su catálogo incluye títulos como Peter Grimes, Billy Budd y The Turn of the Screw. En A Midsummer Night’s Dream (1960), Britten creó una partitura de gran sutileza tímbrica, donde el mundo mágico, el humano y el cómico se distinguen mediante una orquestación delicada y una escritura vocal precisa, convirtiendo el sonido en el principal vehículo dramático.

PETER PEARS
(1910–1986)
Tenor británico y colaborador artístico y personal de Benjamin Britten, Peter Pears desempeñó un papel decisivo en la creación de varias de sus óperas. Participó activamente en la elaboración del libreto de A Midsummer Night’s Dream, adaptando el texto de Shakespeare para su eficacia musical. Su sensibilidad hacia la prosodia inglesa y el teatro musical contribuyó a dar forma a una versión operística coherente y estilísticamente unificada, fiel al espíritu original pero transformada por la música.
ESTRENO Y EVOLUCIÓN DE LA OBRA
El sueño de una noche de verano se estrenó el 11 de junio de 1960 en el Jubilee Hall de Aldeburgh (Suffolk), dentro del Aldeburgh Festival, fundado por el propio Benjamin Britten junto a Peter Pears y Eric Crozier. La representación coincidía con el cincuentenario del edificio, una sala de dimensiones reducidas situada junto al mar. Este espacio íntimo influyó decisivamente en la partitura: Britten escribió una orquesta contenida, de gran transparencia tímbrica, pensada para que cada matiz pudiera percibirse con nitidez.
El estreno destacó por la originalidad del lenguaje musical y por decisiones innovadoras como la elección de un contratenor para el papel de Oberon, algo poco habitual en la ópera del momento. La crítica subrayó la atmósfera onírica y la delicadeza de la escritura orquestal.
Con el paso de las décadas, la obra se consolidó en los principales teatros europeos y norteamericanos. Su equilibrio entre modernidad y claridad dramática, así como la diferenciación sonora de sus tres mundos —hadas, amantes y artesanos—, han asegurado su permanencia en el repertorio operístico del siglo XX.
Aldeburgh Jubilee Hall
«EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO» en el Teatro de la Maestranza – 2026
El sueño de una noche de verano de Bejamin Britten se representa por primera vez en el Teatro Maestranza.
Producción de la Opéra de Lille
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Escolanía de Los Palacios (dirección, Enrique Cabello y Aurora Galán)
- Fecha: 12 , 14 y 16 de febrero, 20:00h.
- Duración: 180 min
- Sala: Sala Principal
- Dirección musical: Corrado Rovaris
- Dirección de escena: Laurent Pelly
- Diseño de escenografía: Laurent Pelly / Massimo Troncanetti
- Diseño de vestuario: Laurent Pelly / Jean-Jacques Delmotte
- Diseño de iluminación: Michel Le Borgne
- Oberon: Xavier Sabata
- Tytania: Rocío Pérez
- Lysander: David Portillo
- Hermia: Heather Lowe
- Demetrius: Joan Martín-Royo
- Helena: Aoife Miskelly
- Puck: Charlotte Dumartheray
- Bottom: David Ireland
- Flute: Juan Sancho
- Quince: Daniel Noyola
- Snug: Thibault de Damas
- Snout: Alexander Sprague
- Starveling: Benjamin Bevan
- Theseus: Tomislav Lavoie
- Hippolyta: Siân Griffiths
SEGÚN EL TEATRO DE LA MAESTRANZA
Britten en su reino
La corte del rey Benjamin Britten estaba en Aldeburgh, villa marinera del condado de Sufolk. Para inaugurar su Jubilee Hall, teatro que apenas supera las 300 localidades, el más grande de los operistas británicos después de Purcell compone, en solo siete meses, El sueño de una noche de verano. Al contrario que en The Fairy Queen, el músico y su compañero, el tenor Peter Pears, se mantendrán fieles al texto de Shakespeare: solo añadirán un verso de su cosecha a la obra original.
Como hiciera en la fantasmagórica Otra vuelta de tuerca, Britten superpone en escena dos mundos, el real y el sobrenatural, cada uno con sus personajes característicos (nada menos que 15, distribuidos entre amantes, rústicos y hadas), asociados a determinados timbres instrumentales y a lenguajes musicales diferentes. Flotando sobre el conjunto, como una luz espectral, la voz de Oberon, el rey de las hadas, que encarnó en el estreno “el único”, el contratenor Alfred Deller.
El Teatro de la Maestranza
Recibe por vez primera la más asombrosa entre las óperas de Britten en la irresistible producción de la Opéra de Lille estrenada en 2022. En las manos del director de escena Laurent Pelly el sueño se convierte en un derroche de fantasía, ternura y humor. Hadas en el trapecio, espejos que juegan al despiste, elfos que alumbran como luciérnagas iluminando una noche mágica donde nadie duerme y cualquier cosa es posible. El hechizo se mantiene al salir del teatro. Garantizado.
Para elaborar esta Web se han usado herramientas digitales de apoyo a la creación de contenidos, así mismo se han analizado una serie de fuentes que se citan a continuación, y a las que se les rinde el merecido agradecimiento por compartir su información.
CRONICA PERSONAL SOBRE «EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO»
Pendiente de asistir a la representación
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